miércoles, 15 de abril de 2009

El cine que viene

Pôr ANAHÍ QUIRÓS.

Para este fin de semana contamos con varios estrenos cinematográficos que no tiene mala pinta, la verdad. Todo aquél que quiera acercarse a las salas de cine puede elgir entre Control (la biografía de Ian Curtis, vocalista de Joy Division), Señales del futuro (un profesor de astronomía descubre una cápsula del tiempo que lleva enterrada muchos años) o Dragon Ball Evolution (aventuras y desventuras de Goku y sus amigos buscando las bolas de dragón y venciendo al mal), entre muchas otras.
¿Quién no recuerda sus años mozos viendo Bola de Dragón antes de irse al colegio? Para qué engañarnos, para el niño que fuimos (y seguimos siendo) ver convertido a su héroe Goku convertido en un personaje de carne y hueso en la realidad cinemátográfica supone, al menos, una cierta expectativa de que tal será la película. ¿Realmente se pareceran los personajes a los dibujos? ¿Cómo será la onda vital? Éstas son preguntas que sólo pueden contestarnos los trailer.
El trailer, ese pequeño extracto de la película que tendremos próximamente en cartelera. Unos minutos de imágenes impactantes que nos venden la película. Hablamos de pequeñas obras de arte que merecen más reconocimiento del que tienen. Todo largometraje conlleva una gran producción, puede que una serie de efectos especiales, y un entramado de ficción más o menos complejo. Por eso las productoras también emplean bastante tiempo en estas piezas cortas. Al fin y al cabo en esos breves minutos decides si pagarás o no por ver la película (salvo que el amigo o tu pareja te hayan convencido).
Si incluso aparece en el Diccionario de la Real Academia como “resumen o avance en imágenes de una película”, ¿cómo no tiene un festival propio? Nunca podrá compararse al cortometraje pero, hay tráiler realmente muy buenos que saben captar la atención del público. Y de eso es de lo que se trata, de captar la atención y una vez que se tiene, de crear expectativas. Está pensado para falsear expectativas, disimular o acentuar la falta de acierto de guionistas y productores.
Ciertamente se trata de un engaño. No puedes develar todo el film, ni todos sus chistes. Poner los tres o cuatro episodios más relevantes sin destapar la trama. Resumir un par de horas en un minuto. Un trabajo de chinos oiga.
La expectativa es la que llama al público para que llene las salas de cine. Los largometrajes no serían nada sin los tráiler. Tal vez serían muy pocos quienes fueran a las salas de cine después de sólo leer el argumento. La imagen proporciona una parte del éxito cinematográfico. De lo demás ya se encargaran la publicidad, el reparto y el largo etcétera que compone una película.
Estos fragmentos tratan de ser un par de acordes de una canción cuando en realidad son la letra y la música.Pero su importancia transciende al propio film. ¿Cuántas veces no se habrá oído decir “date prisa o nos perderemos los tráiler” a las puertas de la sala? Y es que de ilusiones, por mucho que lo nieguen, también se vive. Porque, finalmente, eso es lo que crea el cine. Es una puerta a otro mundo en el que todos estamos invitados a soñar.
Esperamos meses, incluso algún año, para satisfacer la ilusión que hemos puesto sobre una película. Sólo queda verla. Que te guste o no, es otro asunto.

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